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Las personas con discapacidad intelectual envejecen como todas las personas.

Plena Inclusión Madrid trabaja para que las personas con discapacidad que se hacen mayores tengan una buena vida.

Para ello hace proyectos para que las personas mantengan su actividad y su envejecimiento sea más lento.

También da formación a los profesionales para que puedan identificar los síntomas del envejecimiento.

 

Conscientes de que el envejecimiento progresivo de la población global e igualmente del colectivo de personas con discapacidad intelectual es un hecho constatado Plena Inclusión Madrid inicia la intervención en este sentido con el fin de planificar una estrategia que responda a las necesidades de las personas con discapacidad intelectual y de sus familias.  En el caso de las personas con discapacidad, está demostrado su envejecimiento prematuro, iniciándose éste en algunos casos a los 45 años.

Para ello, las acciones a desarrollar podrán tener un carácter complementario a otras ya existentes en los servicios de atención directa que atienden a este colectivo y mantienen actividades y programas estables, al tiempo que se ponen en marcha proyectos específicos que respondan a necesidades no abordadas. Siempre desde un triple enfoque: integral, preventivo e individualizado.

La persona con discapacidad intelectual debe ser atendida de forma integral, evitando tratamientos parcelados. Para conseguir una actuación eficaz es siempre conveniente intervenir de forma simultánea en varias áreas. Por ello, se incide en varios de los factores que condicionan las características de la vejez de la persona con discapacidad intelectual: salud, ocio y vida social, movilidad, motivación, deterioro de las habilidades de vida diaria, aislamiento social, dependencia, etc.

Preventivo ya que tiene como objetivo dar pautas, herramientas y protocolos a los profesionales para reconocer la aparición síntomas de envejecimiento y ralentizar este proceso incidiendo en aquellas variables que lo aceleran o precipitan, o cuando menos, evitar las implicaciones que este envejecimiento puede suponer en muchos casos: aislamiento social, pérdida de autonomía, falta de relaciones interpersonales, etc.

Individualizado porque las personas con discapacidad intelectual que envejecen así como sus familiares de muy avanzada edad son un colectivo con rutinas muy establecidas y dificultades asumir cambios; por ello la intervención ofrece a personas y familias un conjunto muy amplio de posibilidades, que les permitan realizar y adaptar  las actividades que más se ajusten a sus necesidades.

 

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